...que la lluvia es más intensa...Hay gotas que sí duelen y otras que solo mojan la cabeza...
Hay noches en las que el silencio de vuelta a casa, resulta como el que llega después de un huracán.
La ausencia duele, se clava... es ahora cuando la calma hace recordar que sus risas, las pisadas, los gritos y abrazos son de verdad, un milagro.
Que la casa es más bonita cuando están ellos.
Y que poseo la libertad que tanto anhelé desde el comienzo.
El crecimiento, el movimiento... sí, solo se demuestra andando.
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